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sábado, 6 de febrero de 2010

Novela del realismo social: La colmena

La colmena, obra de Camilo José Cela publicada en 1951, es para muchos críticos la obra precursora de la novela social, corriente que constituirá lo más característico del género hasta 1962, fecha de Tiempo de silencio de Martín-Santos.


Esta novela presenta el ir y venir de personajes que tejen el duro vivir colectivo del Madrid de posguerra en poco más de dos días. La obra se estructura en seis capítulos y un «Final» y cada capítulo está integrado por una serie de «secuencias» de longitud variable que se suelen centrar en un personaje.


Junto a la significación social, La colmena tiene también un alcance existencial, pues refleja una desconsolada visión del mundo y de la vida, como puedes apreciar en este fragmento:


"Doña Margot, con los ojos abiertos, dormía el sueño de los justos en el depósito, sobre el frío mármol de una de las mesas. Los muertos del depósito no parecen personas muertas, parecen peleles asesinados, máscaras a las que se les acabó la cuerda.
Es más triste un títere degollado que un hombre muerto.


La señorita Elvira se despierta pronto, pero no madruga. A la señorita Elvira le gusta estarse en la cama, muy tapada, pensando en sus cosas, o leyendo Los misterios de París, sacando sólo un poco las manos para sujetar el grueso, el mugriento, el desportillado volumen.
La mañana sube, poco a poco, trepando como un gusano por los corazones de los hombres y de las mujeres de la ciudad; golpeando, casi con mimo, sobre los mirares recién despiertos, esos mirares que jamás descubren horizontes nuevos, paisajes nuevos, nuevas decoraciones.
La mañana, esa mañana eternamente repetida juega un poco, sin embargo, a cambiar la faz de la ciudad, ese sepulcro, esa cucaña, esa colmena.
¡Que Dios nos coja confesados!"

Camilo José Cela, La colmena

Se ha considerado La colmena el eslabón entre lo existencial y lo social. De ella Soberano dijo: «Tres notas estructurales de La colmena pasaron pronto a la novela social de 1950 en adelante: la concentración del tiempo, la reducción del espacio, la protagonización colectiva». Es una de las primeras novelas españolas que se enfrenta a la realidad española con intención de denunciarla.





jueves, 7 de enero de 2010

Luna de lobos

A partir de 1975, tras la muerte de Franco, surgen nuevos autores en la historia de la literatura española, especialmente durante la década de los 80.

Luna de lobos, la primera novela de Julio Llamazares (Vegamián, 1955) apareció publicada en 1985 tras dos libros anteriores de poesía y nos descubre a un narrador con una voz personal marcada por un acentuado tono poético.

“Se produjo un cambio social fortísimo, de 180 grados, no tanto en la novela como la política, la música, la sociedad... Pasábamos de una dictadura a la libertad. Podíamos abordar grandes temas que preocupan, como la vida, la muerte, el mundo, la soledad, que durante medio siglo estaban condicionados. Tan nefasta fue la censura como la autocensura. Fuimos libres a todos los efectos. No surgimos del vacío ni de la nada, no fue un azar que empezáramos a publicar. Cuando se habla de este cambio en relación a Luna de Lobos se debe a que los escritores empezamos a escribir sobre la guerra civil por primera vez como materia puramente literaria, de manera absolutamente literaria. No estuvimos implicados en la guerra, no la escribí para ajustar cuentas, sino para recuperar la magia de historias que nos contaban sobre los maquis"

(Julio Llamazares, )El País, 27 de mayo de 2000, Babelia, p. 7.



Luna de lobos recupera de la memoria colectiva muchas historias que el autor escuchó de pequeño sobre los maquis. Junto a este tema el autor aborda otros muy presentes en otras novelas, poemas, artículos y libros de viajes: la soledad, la lucha por unos ideales, la libertad, la defensa de la cultura oral tradicional, el apego a la tierra, la supervivencia, el paisaje como un personaje más..


"En el otoño de 1937, derrumbado el frente republicano de Asturias y con el mar ya negando toda posibilidad de retroceso, cientos de huidos se refugian en las montañas de la Cordillera Cantábrica y buscan en sus aldeas de origen el refugio y la ayuda familiar que les permita escapar a la represión del ejército vencedor, mientras esperan el momento propicio para reagruparse o para escapar a algunas de las zonas que aún permanecían bajo el control gubernamental. Muchos de ellos quedarían para siempre abatidos por las balas en cualquier lugar de aquellas, en otro tiempo, pacíficas montañas. Otros, los menos, conseguirían, tras múltiples penalidades, alcanzar la frontera y el exilio. Pero todos, sin excepción, dejaron en el empeño los mejores años de sus vidas y una estela imborrable y legendaria en la memoria popular".


La excepcional novela de Julio Llamazares fue llevada al cine por Julio Sánchez Valdés en 1987 (reseña en Cinissimo):





El panorama de la novela a partir de 1975 queda bien trazado en los primeros 18 minutos de un audio de la UNED que podéis escuchar en el blog Lengua castellana y Literatura.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Las respuestas que todos buscamos

"¿Adónde el camino irá?", se preguntaba Antonio Machado.


En Tres Tizas, un interesante blog que recomiendo, se relacionaba esta escena final de Blade Runner (una de mis películas preferidas) con la angustia de Augusto, el personaje nivolesco de Niebla al que ya dedicamos una entrada y una clase.

"Todo lo que él quería eran las mismas respuestas que todos buscamos: de dónde vengo, adónde voy, cuánto tiempo me queda" (Blade Runner).

lunes, 9 de noviembre de 2009

El juego realidad/ficción

Hoy hemos leído en clase el fragmento de Niebla en que Augusto acude a hablar con Unamuno y éste le desvela que su vida no le pertenece, ya que sólo es un personaje "nivolesco". Unamuno está trasponiendo a la literatura las relaciones del hombre con Dios.

Este juego realidad/ficción podemos encontrarlo en algunas películas, como en Más extraño que la ficción (Marc Foster, 2007). En ella el protagonista descubre que su vida está siendo contada por una famosa escritora que atraviesa una crisis creativa. Después de consultar a un profesor de literatura, que le asegura que las obras de esta escritora suelen acabar en tragedia, decide ir en su busca para pedirle que no le mate.


En El show de Truman (1998) el protagonista de un programa de televisión  también se rebela frente a su "creador":

   

Os invito a leer el capítulo completo del pasaje que hemos comentado en clase (los muy atrevidos podéis leer la obra completa ). Resulta conmovedora la rebeldía del personaje contra su autor y contra el destino que este ha trazado para él:
"No puede ser, Augusto, no puede ser. Ha llegado tu hora. Está ya escrito y no puedo volverme atrás. Te morirás. Para lo que ha de valerte ya la vida...
––Pero... por Dios...
––No hay pero ni Dios que valgan. ¡Vete!
––¿Conque no, eh? ––me dijo––, ¿conque no? No quiere usted dejarme ser yo, salir de la niebla, vivir, vivir, vivir, verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme: ¿conque no lo quiere?, ¿conque he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel, ¡también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de que salió...! ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos sin quedar uno! ¡Entes de ficción como yo; lo mismo que yo! Se morirán todos, todos, todos. Os lo digo yo, Augusto Pérez, ente ficticio como vosotros, nivolesco lo mismo que vosotros. Porque usted, mi creador, mi don Miguel, no es usted más que otro ente nivolesco, y entes nivolescos sus lectores, lo mismo que yo, que Augusto Pérez, que su víctima...
––¿Víctima? ––exclamé.
––¡Víctima, sí! ¡Crearme para dejarme morir!, ¡usted también se morirá! El que crea se crea y el que se crea se muere. ¡Morirá usted, don Miguel, morirá usted, y morirán todos los que me piensen! ¡A morir, pues!
Este supremo esfuerzo de pasión de vida, de ansia de inmortalidad, le dejó extenuado al pobre Augusto.
Y le empujé a la puerta, por la que salió cabizbajo. Luego se tanteó como si dudase ya de su propia existencia. Yo me enjugué una lágrima furtiva".

Como veis, Niebla sigue siendo una lectura interesante, moderna en su planteamiento, que nos enfrenta a interrogantes que no nos dejan indiferentes. Augusto nos pone frente al espejo de nuestra propia existencia.