jueves, 4 de noviembre de 2010

La "generación de 2010"

Nos fuimos de puente con un ensayo entregado sobre la necesidad de un "regeneracionismo" en la actualidad. Se trataba de comprender los males que aquejaron a los intelectuales y ciudadanos que vivieron la crisis del 98 y buscar paralelismos. Como entonces, también la sociedad se siente en crisis y se apodera de todos un malestar que no debiera traducirse en conformismo, sino en búsqueda de soluciones. Ese era vuestro reto. Habéis realizado un análisis exhaustivo de nuestra realidad económica, algunos también intuÍs la crisis social y de valores que vivimos. Aportáis algunas soluciones y me sorprende que en ellas la educación, que tanto preocupó a krausistas y regeneracionistas, no os parezca importante a casi nadie.

Un vistazo por la red os hará comprobar que hemos sido oportunos con nuestro planteamiento. El 31 de octubre diferentes medios piden en términos muy similares un esfuerzo "por la regeneración de la vida pública", por la regeneración de la vida pública asturiana", "por la regeneración de la vida pública zamorana",...

Podemos compartir o disentir con algunos de sus planteamientos, pero urge una toma de postura y un planteamiento crítico como individuos y como colectividad. 

Reproduzco el artículo de Eduardo Félez ("El País", 10/06/10) que resume muy bien el espíritu de nuestra actividad:

"Un siglo después de la eclosión de la generación del 98, en plena crisis económica y social de finales del siglo XIX, el regeneracionismo vuelve a ponerse como punta de lanza para salir de este atolladero social-político-económico en el que estamos inmiscuidos.

Esa culta generación del 98 supo darse cuenta de los peligros en los que estaba sumergiéndose peligrosamente la sociedad de su tiempo. Era la generación fruto del final del imperio español, de la pérdida de las últimas colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas; que vivió unos tiempos en los que se distinguía claramente entre una España real y otra España oficial falsa y aparente.
Cien años después parecemos abocados a pasar por una parecida experiencia. Vivimos unos tiempos en los que entre los problemas importantes que padecemos, el económico, siendo importante y dramático, pasa a un tercer lugar. Más preocupantes son el político y el social. No sabemos quiénes somos ni adónde vamos como colectividad. Hemos perdido los principios y los valores. Siendo esta la verdadera raíz del resto de nuestros problemas.
Es necesaria una nueva generación, la "generación del 2010", crítica, rebelde y pesimista como lo fue la del 98, que ponga los cimientos para una regeneración política y social que abra un abanico de ilusiones y esperanzas."


No me resisto a recordar también otro artículo muy anterior, de Rosa Montero ("El País", 09/12/08) que daba la importancia que merece al tema educativo:

"Con la congoja y el acoquine que nos produce la crisis estamos descuidando un asunto esencial: la educación. Hace unas semanas se publicó un estudio que demostraba que los profesores tienen la autoestima por los suelos y que están infravalorados socialmente. Me recordó aquel chiste del desaparecido Eugenio: "Mamá, no quiero ir al colegio, los profesores me odian y los niños se burlan de mí. Hijo, no tienes más remedio que hacerlo. Primero, porque es tu obligación, y, segundo, porque eres el director del colegio". El caso es que los profesores se sienten fatal y creen que los culpables son los padres, que cuestionan sus decisiones ante los alumnos (un 75% opina así), y los continuos cambios legislativos (71%).

Es verdad que los profesores españoles están entre los peores pagados de Europa y que cambiar las leyes educativas cada dos días es una estupidez monumental, pero supongo que los docentes también tendrán alguna culpa. Y no sólo ellos: alguna responsabilidad tendremos todos por no haber sabido transmitir el principio de la responsabilidad y del esfuerzo. Somos el segundo país de la UE con más abandono escolar. Y al contrario que el primero, Portugal, que va mejorando, nosotros empeoramos: en 2006 tuvimos un 29,9% de abandonos, en 2007 un 31% (la media de la UE es un 14,8%). Aún más: al parecer la Universidad española es la peor entre los 17 países más avanzados del mundo. Los padres de la España pobre del desarrollismo sabían que la mayor riqueza es una buena formación cultural, y empeñaron hasta las pestañas para que sus hijos se instruyeran. Hoy vamos de arrogantes y de ricos e inauguramos millonarias cúpulas con mucho tronío, pero mientras tanto la sociedad se hace cada día un poco menos competitiva y más borrica. Y eso sí que es una crisis de proporciones incalculables, mucho peor que la de la Bolsa."

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