sábado, 12 de noviembre de 2011

Lorca nos presenta su obra

En su conferencia sobre el Romancero gitano, Lorca afirma su compromiso poético con la Andalucía invisible y antifolclórica, ajena al tópico gitano. La Pena, gran tema del libro, aparece como protagonista principal:

"El libro es un retablo de Andalucía, con gitanos, arcángeles, planetas, con su brisa judía, con su brisa romana, con ríos, con crímenes, con la nota vulgar del contrabandista y la nota celeste de los niños desnudos de Córdoba que burlan a San Rafael. Un libro donde apenas si está expresada la Andalucía que se ve, pero donde está temblando la que no se ve. Y ahora lo voy a decir. Un libro antipintoresco, antifolklórico, antiflamenco, donde no hay ni una chaquetilla corta, ni un traje de torero, ni un sombrero plano, ni una pandereta; donde las figuras sirven a fondos milenarios y donde no hay más que un solo personaje, grande y oscuro como un cielo de estío, un solo personaje que es la Pena, que se filtra en el tuétano de los huesos y en la savia de los árboles, y que no tiene nada que ver con la melancolía, ni con la nostalgia, ni con ninguna otra aflicción o dolencia del ánimo; que es un sentimiento más celeste que terrestre; pena andaluza que es una lucha de la inteligencia amorosa con el misterio que la rodea y no puede comprender".

Afirma también su deuda con la tradición del romance nuevo o artístico, neopopulista, y explica la aportación de su obra a este panorama: la transformación del romance narrativo en romance lírico:

"Desde el año 1919, época de mis primeros pasos poéticos, estaba yo preocupado con la forma del romance, porque me daba cuenta que era el vaso donde mejor se amoldaba mi sensibilidad. El romance había permanecido estacionario desde los últimos exquisitos romancillos de Góngora, hasta que el Duque de Rivas lo hizo dulce, fluído, doméstico, o Zorrilla lo llenó de nenúfares, sombras y campanas sumergidas.
El romance típico había sido siempre una narración, y era lo narrativo lo que daba encanto a su fisonomía, porque cuando se hacía lírico, sin eco de anécdota, se convertía en canción. Yo quise fundir el romance narrativo con el lírico sin que perdieran ninguna calidad, y este esfuerzo se ve conseguido en algunos poemas del Romancero, como el llamado “Romance sonámbulo”, donde hay una gran sensación de anécdota, un agudo ambiente dramático, y nadie sabe lo que pasa, ni aun yo, porque el misterio poético es también misterio para el poeta que lo comunica, pero que muchas veces lo ignora"
[...]

Y tampoco olvida una evidencia: "De un poema se puede estar hablando mucho tiempo, analizando y observando sus aspectos múltiples". 
Nosotros dedicaremos unas pocas clases, cinco o seis,  a valorar los aspectos temáticos y formales más interesantes del Romancero gitano. ¡Confío en que sean suficientes!

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