martes, 2 de febrero de 2010

Novela tremendista: La familia de Pascual Duarte

El ambiente de desorientación cultural de la inmediata posguerra va a ser muy evidente en el género novelístico. En este panorama, sin embargo, destacan obras como La familia de Pascual Duarte (1942) de Cela.

La familia de Pascual Duarte refleja una visión agria de realidades míseras y brutales, e inaugura una corriente que se llamó tremendismo por llevar a cabo una selección de los aspectos más duros de la realidad. Pascual Duarte es un campesino extremeño, en la cárcel, condenado a muerte, que escribe su vida. Una infancia sórdida, unos padres monstruosos, una hermana que se prostituye, un hermanito anormal que se ahoga en una tinaja de aceite... son algunas de las truculencias que conducen a la terrible escena final en que el protagonista mata a su madre, a la que considera culpable de todas sus desgracias.



El comienzo de la novela enlaza con la tradición de la novela picaresca:


"Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquéllos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie ha de borrar ya.
Nací hace ya muchos años –lo menos cincuenta y cinco– en un pueblo perdido por la provincia de Badajoz; el pueblo estaba a unas dos leguas de Almendralejo, agachado sobre una carretera lisa y larga como un día sin pan, lisa y larga como los días –de una lisura y una largura como usted, para su bien, no puede ni figurarse– de un condenado a muerte...".



Camilo José Cela,
La familia de Pascual Duarte


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